FlowSimply Webs Desde 399 € + IVA Quiero la mía

Tu negocio, abiertotambién de noche.

Una web hecha para lo tuyo, con sus páginas legales y un formulario que de verdad te llega al móvil. Lista en una semana desde que me cuentas lo tuyo y me pasas las fotos — los textos los escribo yo —, desde 399 € + IVA y con el alojamiento dentro.

399 €una vez, sin sorpresas
7 díasdesde tus fotos y tus ideas
0 €de alojamiento y dominio aparte
🔒 clinicadentalsanlucas.es
Clínica San Lucas ServiciosEquipoContacto

Pide cita sin llamar por teléfono

Primera visita y revisión sin coste. En pleno centro de Alcalá, con parking en la puerta.

Pedir cita 918 00 00 00 · Lun a Vie

Pincha en tu oficio y mira cómo te quedaría

Por qué no vale cualquiera

Tres cosas que fallan en
una web que ya está publicada

No son manías de informático. Son las tres que explican por qué hay negocios con web desde hace dos años a los que no les ha entrado un solo cliente por ahí.

LA GORDA

El que te escribe se queda sin saber si ha llegado

Un sábado por la noche alguien rellena tu formulario pidiendo presupuesto. Ve un «gracias» en la pantalla y se queda esperando. No le llega nada, ni un correo ni un mensaje. A la media hora, por si acaso, escribe al siguiente. Y tú ni te enteras de que esa persona existió.

Aquí le llega un acuse al momento con lo que ha escrito, tú lo tienes en el móvil, y la solicitud queda guardada con su fecha aunque no puedas contestar hasta el lunes.

LA CARA

No lleva las páginas legales, y son obligatorias

Aviso legal, privacidad y cookies. Si recoges un nombre y un teléfono en un formulario, hacen falta por ley. Casi ninguna web barata las trae, y la multa no la paga quien la hizo.

Van incluidas y escritas con tus datos, no copiadas de otra.

LA LENTA

Tarda en abrirse en el móvil

Nueve de cada diez te buscan desde el teléfono, en la calle, con mala cobertura. Si tarda cuatro segundos, se han ido antes de ver a qué hora abres.

La tuya son unos pocos kilobytes. Abre antes de que sueltes el dedo.

Qué entra en las tres

Todo lo que hace falta
para que funcione

Hecha para el móvil primero

Porque es desde donde te van a mirar. En el ordenador se ve igual de bien, pero el que manda es el teléfono.

El formulario que te llega

Al móvil y al correo. Con acuse automático para quien escribe, y todas las solicitudes guardadas en un sitio para que no se pierda ninguna.

Las tres páginas legales

Aviso legal, privacidad y cookies, con tus datos fiscales de verdad. Es lo que más se olvida y lo único que puede costarte dinero.

Que te encuentren en Google

Con tu dirección, tu horario y tu teléfono puestos como Google los entiende, y enlazado con tu ficha de Google Maps.

El alojamiento y el dominio, dentro

No te llega ninguna factura suelta por ningún lado. El dominio va a tu nombre desde el primer día y el primer año lo pagamos nosotros.

Una semana

Desde que me pasas las fotos y me cuentas lo que haces. No tres meses de idas y venidas.

Precios

Dicho antes de empezar,
y por escrito

Sin «depende», sin extras que aparecen al final y sin permanencia.

La sencilla

399 €

una vez

  • Una página con todo lo tuyo: quién eres, qué haces, dónde estás y cómo te escriben
  • Las tres páginas legales
  • El formulario que te llega al móvil
  • Alojamiento y dominio el primer año, incluidos
  • Los textos los escribo yo con lo que me cuentes, y tú los apruebas
  • Lista en siete días desde que tengo tus fotos y tus ideas
Quiero ésta

La completa

799 €

una vez

  • Todo lo anterior
  • Hasta cinco páginas: servicios, equipo, galería o carta, y contacto
  • Los textos trabajados contigo, no rellenos
  • Galería de fotos y mapa de cómo llegar
  • Para quien tiene algo que contar y no solo que existe
Quiero ésta

A medida

Hablamos

según lo que necesites

  • ¿Necesitas algo que no está en las otras dos? Me lo cuentas
  • Te digo si se puede, cuánto y en cuánto tiempo
  • Por escrito y antes de empezar, con las horas contadas
  • Ejemplos: otro idioma, más páginas, o citas online para una clínica (ver más abajo)
Contármelo

Y después, 29 € al mes con cualquiera de las tres: una hora de cambios cada mes para lo que necesites —cambiar fotos, precios, horarios, la carta nueva—, el alojamiento, el dominio, las copias y las legales al día si cambia la ley. Esa hora es de ese mes: si no la usas no se guarda para el siguiente, y si un mes hace falta más, te digo lo que cuesta antes de ponerme. Sin permanencia: lo dejas cuando quieras.

Se paga mitad y mitad: la mitad al encargarla y la otra mitad el día que se publica, cuando ya la has visto funcionando y has dicho que sí. Ni todo por adelantado, ni plazos raros, ni nada que se domicilie sin avisar.

Todos los precios son sin IVA. Si tienes un negocio esto ya lo sabes: el 21 % que se añade a la factura te lo desgravas, así que lo que de verdad te cuesta es lo que pone arriba. Te lo digo aquí para que no haya sorpresas en el presupuesto.

El dominio —eso de tunegocio.es— va incluido el primer año, y a tu nombre: es tuyo desde el primer día y te lo puedes llevar cuando quieras. A partir del segundo año entra dentro de la cuota, así que no te llega ninguna factura suelta por ningún lado.

Y si hace falta algo más, con el precio dicho antes de empezar y no en la factura: fotografías de tu negocio, hechas por mí — 290 € · una página más de las que lleve tu plan — 100 € · tu ficha de Google, dada de alta y rellenada — 90 € · la web en otro idioma, revisada por una persona — 150 € (una página; con cinco, te lo presupuesto) · una hora suelta de cambios fuera de la cuota — 40 €. Ninguno hace falta para que la web funcione. Están porque se piden.

Y si lo que quieres no está en la lista, por ejemplo una carta que puedas cambiar tú o algo más grande, no lo meto en la cuota ni te lo cobro por sorpresa: te digo si se puede, cuántas horas lleva y cuánto cuesta, por escrito, antes de ponerme (las horas, a 40 €). Una tienda online no la monto yo: si la necesitas, te conecto con una ya hecha y la enlazo desde tu web.

Y hay uno que va aparte, porque tiene cuota: el asistente que contesta en tu web. Un chat que responde lo que te preguntan siempre —a qué hora abres, dónde estás, si haces tal cosa, cuánto tardas— a las once de la noche y en domingo, sin que tú tengas que estar. Sabe lo tuyo porque lo monto con lo que tú me cuentes; y lo que no sabe no se lo inventa: dice que no lo sabe y manda a tu teléfono. 140 € de montaje, una sola vez, y 10 € más al mes dentro de tu cuota.

Y si quieres que además te pase los clientes, por 190 € y 15 € al mes: cuando alguien va en serio —pregunta por una fecha, por disponibilidad o pide presupuesto— le pide el nombre y un teléfono o un correo, y te llega a ti un aviso con sus datos, al mismo correo al que va tu formulario. Una sola vez y sin insistir. Si no hay dónde mandártelos, no los pide: unos datos que se pierden son peores que ninguno.
Y hay un escalón más: que además te los guarde en tu área privada, para que no dependas de buscar el correo. Ése te lo cuento si lo necesitas.

¿Y si lo que necesitas es que te reserven la mesa o la cita desde la web? Eso ya no es el asistente: es un programa entero —agenda, recordatorios, aviso de los que no aparecen y WhatsApp— que se instala en una máquina a tu nombre. El programa lo alquilas; lo que es tuyo son tus reservas y tus clientes, y el día que lo dejes te los llevas enteros. Es la diferencia entre irte y que te dejen irte. Se paga aparte y te lo cuento en diez minutos.

Cómo va

Tres pasos, y dos son míos

Hablamos veinte minutos

En tu local o por teléfono. Qué haces, a quién, y qué te piden por teléfono todo el día — porque eso es justo lo que tiene que poner en la portada.

Día 1

Me pasas fotos y la lío yo

Las que tengas, del móvil valen. Yo escribo los textos, monto la web y preparo las legales con tus datos.

Días 2 a 6

La ves y la cambiamos

Te la enseño funcionando en una dirección de verdad. Lo que no te guste se cambia, y cuando digas que sí, se publica.

Día 7

Quién hay detrás

Esto no es una agencia.
Soy yo.

Juan José Huertas, que es quien hace las webs

Me llamo Juan José Huertas y soy fotógrafo de bodas en Alcalá de Henares. Autónomo, como tú: las mismas facturas, los mismos recibos y el mismo mensaje que entra a las once de la noche y hay que contestar.

Y antes que fotógrafo fue lo otro: mi primer ordenador lo compré en 1985 y desde entonces no lo he dejado. Cuarenta años cacharreando, primero por gusto y luego por trabajo. No vengo de un curso de seis semanas: vengo de haber roto y arreglado esto muchas veces, casi siempre en mi propia casa.

Empecé montando lo mío. Mi web, el programa con el que llevo mis bodas, el formulario que me avisa al móvil cuando alguien pregunta por una fecha. Todo lo que te ofrezco aquí lo uso yo primero, y por eso sé dónde falla cuando falla.

Trabajo solo, y eso es lo mejor y lo peor que te puedo decir. Lo peor: no soy una empresa con veinte personas. Lo mejor: el que te coge el teléfono es el que hace la web, y el que te la arregla dentro de dos años. No hay comerciales, no hay «tu gestor de cuenta» ni un ticket que nadie mira. Tienes mi móvil.

Y estoy aquí. Si te viene mejor que el teléfono, nos tomamos un café y me lo cuentas en tu local — un negocio se entiende mucho mejor estando dentro.

Alcalá de Henares Autónomo, con factura NIF y dirección, en el aviso legal

Preguntas frecuentes

Lo que me preguntan
antes de decir que sí

Si te falta alguna, pregúntamela y te la contesto. Probablemente acabe aquí.

¿Cuándo se paga?
Mitad al encargarla y mitad el día que se publica. Ese segundo pago llega cuando ya la has visto funcionando en una dirección de verdad y has dicho que sí, no antes. Y la cuota de los 29 € empieza a contar desde que está publicada, no desde que hablamos.
¿Y si algún día dejo de pagar los 29 € al mes?
No pasa nada raro, y no hay letra pequeña. El dominio es tuyo desde el primer día y te lo llevas donde quieras, y te paso los ficheros de la web para que la suba quien tú digas. Lo que dejas de tener es el alojamiento, las copias y la hora de cambios — que es exactamente lo que estabas pagando. Nadie te apaga nada de un día para otro.
Ya tengo una web. ¿La puedes aprovechar?
Lo miramos, y te digo lo que veo. Si lo que quieres es que me haga cargo de la que ya tienes y te la modernice, también lo hago. Pero te lo digo antes de cobrarte nada: no suele salir a cuenta, porque arreglar una web hecha con una plantilla que yo no controlo cuesta más horas que hacerla otra vez. Lo que sí se aprovecha siempre es todo lo tuyo: tus fotos, los textos que ya funcionan, tu dominio de siempre y tu correo, que se quedan tal cual están. La dirección no cambia, así que el que te busca no nota nada — salvo que ahora abre.
¿Tengo que darte contraseñas de algo?
No. Si el dominio ya es tuyo hay que cambiar dos líneas en la página donde lo compraste, y eso lo hacemos por teléfono contigo delante: yo te digo qué poner y lo escribes tú. No necesito entrar en tu banco, ni en tu Google, ni en tu Instagram, ni voy a pedírtelo.
¿Voy a salir el primero en Google?
Te digo la verdad: no por tener la web. La hago para que Google la entienda —tu dirección, tu horario, tu teléfono y a qué te dedicas, puestos como él los lee— y la doy de alta el día que se publica. Pero aparecer arriba cuando alguien busca tu oficio en Alcalá se gana con meses y, sobre todo, con la ficha de Google Maps y las reseñas. Esa ficha te la puedo montar aparte; si te interesa, te digo lo que cuesta antes de ponerme.
¿Y si no me gusta cómo queda?
Para eso es el día 7. La ves funcionando en una dirección de verdad, antes de publicarla, y lo que no te guste se cambia: el color, las fotos, el orden, los textos. Esa vuelta va dentro del precio, no es un extra ni son horas aparte.
No tengo fotos decentes del negocio.
Las del móvil valen más de lo que crees, y yo las ajusto. Pero si lo tuyo entra por los ojos —una carta, un local recién montado, un trabajo terminado— y las que tienes no le hacen justicia, acuérdate de que soy fotógrafo: puedo ir a hacerlas yo. Va aparte de la web y te digo el precio antes de nada.
¿Los cambios los hago yo o te los pido?
Me los pides: cambiar el horario de verano, subir los precios o poner la foto nueva es un mensaje de WhatsApp, y para eso está la hora del mes. Suele ser más rápido que pelearte con un panel que abres tres veces al año. Ahora bien, si lo tuyo cambia todas las semanas —la carta del día, disponibilidad, un catálogo— entonces lo suyo es montarte un sitio donde lo cambies tú, y eso ya entra en «a medida».

Hablamos

Cuéntame qué tienes
y te digo qué haría

Sin compromiso y sin llamadas pesadas después. Si no te encaja, te lo digo yo.

Recibido

Te escribo hoy mismo o mañana por la mañana. Si tienes prisa, mándame un WhatsApp y lo vemos antes.